¿Y si la ‘CUP’ desaparece en las próximas elecciones y se va a descansar «en paz», con ‘Podemos’?
Redacción e Investigación de www.gironanoticies.com
El politólogo Xavier Crehuet advierte de que la formación puede volver a ser extraparlamentaria después de perder un tercio de los votos, mientras Genís Pinart la acusa de haber «engañado al país», vivir de «chiringuitos y enchufes» y actuar como una «secta fascista de extrema izquierda»
La CUP afronta uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Después de años condicionando la política catalana, marcando la agenda independentista y exhibiendo una intensa actividad en las calles, la formación anticapitalista se enfrenta ahora a una posibilidad hasta hace poco impensable: quedarse fuera del Parlament de Catalunya.
Uno de los últimos sondeos dibuja un escenario especialmente duro para los cupaires. La encuesta sitúa al partido en una horquilla de entre cero y cuatro diputados, lo que abre la puerta a su desaparición de la cámara catalana después de cinco legislaturas consecutivas con representación. El mismo estudio pronostica una fuerte reconfiguración del mapa político catalán y un crecimiento espectacular de Aliança Catalana.
No todos los estudios ofrecen un pronóstico tan demoledor. Otro sondeo de julio otorgaba a la CUP entre cuatro y cinco diputados, una cifra que le permitiría conservar la representación actual. Sin embargo, la comparación de los sondeos confirma que el partido se mueve en una franja electoral muy estrecha y que cualquier descenso podría dejarlo fuera del Parlament.
De la influencia política a la supervivencia
La situación actual contrasta con la etapa en la que la CUP era capaz de decidir presidencias de la Generalitat, condicionar presupuestos y forzar la retirada de candidatos. Aquella capacidad de influencia se ha ido diluyendo progresivamente hasta convertirse en una lucha por la supervivencia institucional.
El problema de la CUP no parece limitarse a una mala encuesta. La formación tiene dificultades para ampliar su base electoral más allá de los sectores militantes más ideologizados y continúa atrapada en un discurso que una parte creciente de la sociedad percibe como alejado de las preocupaciones cotidianas.
Mientras aumenta la preocupación ciudadana por la inseguridad, el acceso a la vivienda, la inmigración irregular, la degradación del espacio público o el deterioro de los servicios, la CUP mantiene planteamientos que pueden movilizar a su núcleo más fiel, pero que también pueden alejarla de una parte importante del electorado popular al que afirma representar.
La debacle municipal y la excepción de Girona
Las elecciones municipales de 2023 ya dejaron señales de alarma. La formación anticapitalista perdió aproximadamente 46.000 votos respecto a los comicios anteriores y se quedó sin representación en los ayuntamientos de Barcelona, Lleida y Tarragona. La gran excepción fue Girona, donde Guanyem Girona quedó en segunda posición y posteriormente consiguió la alcaldía.
La situación de Girona también evidencia la estrategia de presentarse bajo plataformas más amplias. Guanyem Girona nació en 2018 como una confluencia de la CUP —que era la fuerza mayoritaria—, el Moviment d’Esquerres, el Comú de Girona y Som Alternativa. La candidatura permitió a Lluc Salellas ampliar el espacio electoral tradicional de la CUP y llegar a la alcaldía en 2023.
Definir Guanyem estrictamente como una simple «marca blanca» sería discutible, ya que formalmente se trata de una confluencia de diferentes organizaciones y sensibilidades. Sin embargo, es evidente que el cambio de siglas permitió ampliar el perímetro electoral de la CUP y presentar el proyecto bajo una imagen más transversal y menos vinculada a las limitaciones de la marca anticapitalista.
Ahora, sin embargo, el gobierno de Salellas llega al tramo final del mandato rodeado de críticas por el estado de diferentes espacios de la ciudad, los problemas de limpieza, la inseguridad y la percepción de degradación urbana expresada por vecinos y comerciantes. La gran prueba llegará a las municipales de 2027, cuando los gerundenses tendrán que decidir si avalan su gestión o castigan un proyecto que ya no podrá presentarse únicamente como una promesa de cambio.
Figueres: un solo concejal y la desaparición en el horizonte
En Figueres, la CUP ya ha quedado reducida a una presencia prácticamente residual. En las elecciones municipales de 2023 obtuvo el 6,25 % de los votos y un único concejal de los 21 que forman el consistorio, muy lejos de los trece representantes conseguidos por Junts y sin capacidad real para condicionar el gobierno municipal.
El dato sitúa a los cupaires a solo 1,25 puntos del umbral electoral del 5 %. Esto significa que la CUP no necesita sufrir una debacle espectacular para desaparecer del Ayuntamiento en 2027: un descenso de poco más de un punto podría dejarla directamente fuera del consistorio.
La debilidad de la marca, la tendencia negativa del partido en el ámbito catalán y la falta de incidencia política de su único representante dibujan un escenario especialmente complicado. Si esta dinámica no cambia, la CUP corre un riesgo muy elevado de perder el último concejal que conserva en la capital del Alt Empordà y convertirse definitivamente en una fuerza extraparlamentaria en Figueres.
A esta situación se suma el posicionamiento favorable de la CUP a la acogida de inmigrantes alojados en el Hotel Travé, entre los que hay personas incorporadas a programas estatales de asilo después de haber llegado irregularmente al territorio español.
La concentración de inmigrantes en este establecimiento ha generado una fuerte preocupación entre los residentes del entorno. Vecinos próximos al hotel aseguran que sufren una creciente sensación de inseguridad y denuncian problemas de convivencia que afectan a la tranquilidad cotidiana de la zona.
Los residentes reclaman más información, vigilancia, control institucional y coordinación entre las administraciones responsables de los programas de acogida. También cuestionan que se puedan concentrar decenas de personas en un mismo establecimiento sin explicar con claridad qué recursos sociales, policiales y municipales se han previsto para evitar problemas y garantizar la seguridad del barrio.
Las quejas evidencian un malestar que va más allá del debate ideológico sobre la inmigración. Los vecinos consideran que Figueres ya soporta una fuerte presión social y que la llegada de más personas sin una planificación adecuada puede agravar las dificultades existentes en materia de seguridad, vivienda, servicios sociales y convivencia.
Ante este escenario, la CUP mantiene una defensa decidida de la acogida y de los programas destinados a los inmigrantes. Este posicionamiento puede reforzar su núcleo militante, pero también la aleja de los residentes que sufren directamente la inseguridad y reclaman límites, control y garantías.
El problema de fondo para los cupaires es político: determinar si su agenda responde realmente a las inquietudes de los figuerenses o si el partido prefiere mantener sus postulados ideológicos a pesar de las quejas de los residentes. La sensación es que la CUP se ha convertido en una organización minoritaria, cerrada en su activismo y abocada a desaparecer del consistorio en 2027.
El patrimonio que incomoda al relato anticapitalista
A la crisis electoral se suman las contradicciones que afectan al relato de la CUP como partido de las clases populares. Algunos antiguos representantes han aparecido vinculados a patrimonios inmobiliarios importantes, una realidad que ha generado polémica por la contundencia con la que la formación critica habitualmente a los propietarios, rentistas y grandes tenedores.
El caso más relevante es el de Eulàlia Reguant, exdiputada y exconcejala de la CUP. En marzo de 2026 se incorporó como apoderada de Muscius Cent, una sociedad inmobiliaria familiar administrada por su madre. Según las cuentas del ejercicio de 2024, la empresa declaraba un patrimonio neto superior a los 12 millones de euros y 12,67 millones en inversiones inmobiliarias.
A la sociedad se le han atribuido hasta 35 bienes inmuebles. Las cuentas consultadas, sin embargo, no concretan cuántos son viviendas, locales, aparcamientos o trasteros. Tampoco se puede afirmar que Reguant sea la propietaria personal de todo este patrimonio: jurídicamente, ser apoderada de una sociedad no equivale a ser titular de sus inmuebles.
Esta precisión no elimina, sin embargo, la contradicción política. Reguant había criticado duramente a los grandes fondos inmobiliarios, había participado en protestas contra los denominados fondos buitre y había defendido la ocupación de viviendas en determinadas circunstancias. Su incorporación activa a una sociedad familiar con un patrimonio inmobiliario millonario golpea directamente la credibilidad de aquel discurso.
Las once propiedades de Benet Salellas
Otro caso que causó controversia fue el de Benet Salellas, exdiputado de la CUP y hermano del alcalde de Girona. Su declaración de bienes parlamentaria recogía once propiedades: dos viviendas, tres locales y seis fincas rústicas, la mayoría procedentes de herencias.
Hablar de once propiedades es correcto, pero calificar automáticamente a Salellas como gran tenedor de viviendas no lo sería. La normativa considera gran tenedor, entre otros supuestos, a quien es titular de cinco inmuebles o más situados en municipios declarados zona de mercado residencial tensionado, o de más de diez inmuebles urbanos de uso residencial o 1.500 metros cuadrados residenciales. Los locales, garajes, trasteros y fincas rústicas no computan de la misma manera.
Salellas tenía, por tanto, un patrimonio inmobiliario considerable, pero la documentación publicada no permite acreditar que cumpliera la definición legal de gran tenedor. La controversia vuelve a ser política: la distancia entre la imagen de austeridad proyectada por el partido y el patrimonio de algunos de sus dirigentes.
Tampoco sería riguroso extender esta acusación a toda la CUP. Las declaraciones patrimoniales de los cuatro diputados actuales no muestran una acumulación comparable: Laia Estrada declara la mitad de una vivienda; Laure Vega no declaraba propiedades; Pilar Castillejo, una vivienda, y Dani Cornellà, participaciones en dos viviendas. No existen pruebas, por tanto, de que los diputados actuales sean grandes tenedores.
Xavier Crehuet: «Es posible que la CUP vuelva a ser extraparlamentaria»
El politólogo Xavier Crehuet considera que la situación actual de la CUP no puede entenderse sin analizar el fracaso político del proceso independentista y el castigo electoral que han recibido las formaciones que lo protagonizaron.
«La CUP, ERC y Junts son los partidos del proceso y, al no cumplir sus compromisos, el electorado los ha castigado. Y lo seguirá haciendo. Solo falta saber en qué grado», afirma Crehuet.
Según el politólogo, durante los años de máxima intensidad del proceso la CUP consiguió ampliar su electorado mucho más allá del espacio tradicional de la extrema izquierda. Una parte de sus votantes no compartía necesariamente todo el programa anticapitalista, pero apoyó a la formación por la contundencia de su discurso independentista y rupturista.
«Durante el proceso, la CUP tenía un electorado ampliado fuera del ámbito de la extrema izquierda. Ahora, una vez terminado el proceso, vuelve a tener un espacio más pequeño, estrictamente ideológico y de extrema izquierda. Antes del proceso, este espacio era extraparlamentario», señala.
Crehuet recuerda que el descenso ya se hizo evidente en las elecciones catalanas de 2024. La CUP pasó de los nueve diputados conseguidos en 2021 a solo cuatro, perdió aproximadamente un tercio de sus sufragios y dejó por el camino cerca de 60.000 votos.
El politólogo también pone el acento en la baja fidelidad electoral que los sondeos atribuyen actualmente al partido. La combinación de la desmovilización independentista, la reducción de su espacio electoral y la fuga de voto sitúa a la CUP ante un escenario límite.
«Las encuestas pronostican una baja fidelidad de voto, cuando la CUP ya sufrió un fuerte descenso en 2024. Si combinamos todos estos elementos, es posible —o, mejor dicho, es un escenario perfectamente posible— que la CUP vuelva a ser extraparlamentaria», concluye Xavier Crehuet.
Genís Pinart: «Han engañado al país y solo viven del sistema»
El presidente comarcal de Aliança Catalana en el Alt Empordà, Genís Pinart, ha cargado duramente contra la CUP. Según Pinart, el descenso electoral de los anticapitalistas se explica porque la ciudadanía ha comenzado a descubrir las contradicciones de una formación que se presenta como antisistema, pero que, a su juicio, vive de las estructuras públicas que afirma combatir.
«La gente ha empezado a abrir los ojos. Una gentuza que predica y va de antisistema resulta que solo vive del sistema. Esto queda más que demostrado con todos los chiringuitos y todos los enchufes que tienen», afirma.
Pinart también acusa a dirigentes cupaires de presentarse como miembros de la clase trabajadora mientras disponen de patrimonios importantes. «Se hartan de hablar de clase trabajadora, pero muchos son grandes tenedores y tienen grandes fortunas, entre ellos el propio alcalde de Girona. No me entra en la cabeza cómo se puede tener una gran fortuna y presumir de antisistema», señala.
El dirigente de Aliança Catalana considera que la CUP también ha engañado a los votantes al presentarse como una organización independentista. «Han tenido engañado al país y a sus votantes. Se declaraban independentistas, pero de independentistas no tienen nada. Espero que la gente termine de abrir los ojos y que sean residuales, por no decir que desaparezcan de las instituciones», sentencia Pinart.
Pinart sostiene que una parte del apoyo que todavía conserva el partido procede de personas vinculadas a «chiringuitos» relacionados con la educación, las charlas, las escuelas, el alojamiento y la inmigración irregular. Según denuncia, estas estructuras permiten que determinados activistas vivan de los recursos públicos mientras continúan proyectando una imagen de rebeldía y antisistema.
La parte más contundente de su valoración hace referencia a los ataques contra actos y paradas informativas de Aliança Catalana. «Su único argumento ahora mismo es la violencia. Esto no es un partido demócrata, en absoluto. Es un grupo fascista, una secta fascista de extrema izquierda, y hay que llamarlo por su nombre», asegura.
Pinart pide a los militantes de Aliança Catalana que no respondan a las provocaciones y concluye advirtiendo de que una eventual desaparición institucional de la CUP podría comportar una radicalización de los sectores más extremistas de su entorno.
«Este partido tiene que desaparecer. Lo que puede pasar es que, cuando desaparezca de las instituciones, aumente todavía más su violencia en las calles. Si obtiene un resultado muy malo, puede adoptar la actitud de morir matando e intensificar los llamamientos a la violencia», afirma.
Una CUP atrapada en sus contradicciones
La CUP continúa presentándose como una fuerza de ruptura, asamblearia, anticapitalista y vinculada a los movimientos sociales. Sin embargo, los sondeos indican que este relato ha perdido capacidad de seducción y que el partido corre el riesgo de quedar reducido a una expresión testimonial.
La posible desaparición del Parlament, la pérdida de decenas de miles de votos municipales, la necesidad de integrarse en candidaturas más amplias y las contradicciones patrimoniales de algunas de sus figuras dibujan una formación atrapada entre el discurso revolucionario y una realidad mucho menos heroica.
La CUP quiere seguir hablando en nombre de las calles, de los trabajadores y de las clases populares. La cuestión es si esas calles todavía la escuchan. Los últimos sondeos indican que una parte de sus antiguos votantes ya ha comenzado a mirar hacia otras opciones.
Si el partido no es capaz de revisar el discurso, las prioridades y la coherencia de sus dirigentes, el próximo ciclo electoral podría convertir su decadencia en irrelevancia. Las valoraciones de Xavier Crehuet y Genís Pinart coinciden, desde perspectivas diferentes, en una misma conclusión: la CUP ha perdido buena parte del electorado que captó durante el proceso y se enfrenta a la posibilidad real de volver a los márgenes de la política institucional.
ARTICULO de GN, www.gironanoticies.com




